Los Ángeles, 5 de noviembre (Reuters).– El consejo de administración de Tesla (TSLA.O) ha decidido jugárselo todo por Elon Musk. Ahora, los accionistas deberán decidir si respaldan la mayor apuesta en la historia de la compañía.
El próximo jueves, los inversionistas votarán una propuesta clave: aprobar un paquete de compensación que podría otorgar a Musk hasta 878 mil millones de dólares en acciones o correr el riesgo de que el empresario abandone Tesla, lo que podría desplomar el valor de la empresa.
Según analistas, la decisión representa un verdadero referéndum sobre si las normas tradicionales de gobierno corporativo aplican al hombre más rico del mundo.
El consejo de Tesla, junto con varios inversionistas, sostiene que solo Musk puede cumplir las promesas de convertir a la empresa en un gigante de la inteligencia artificial, capaz de producir millones de robotaxis autónomos y robots humanoides. Si Musk alcanza todos los objetivos de desempeño fijados en un plazo de diez años, el valor de mercado de Tesla podría ascender a 8.5 billones de dólares, lo que dejaría al magnate con cerca de una cuarta parte de las acciones.
El paquete supera por mucho cualquier compensación otorgada a otro director ejecutivo. Incluso si Musk no lograra cumplir con la mayoría de las metas, seguiría recibiendo pagos récord de decenas de miles de millones.
“Si las acciones van a multiplicarse por seis —y ese es el requisito—, yo también voy a ganar mucho dinero”, afirmó Nancy Tengler, directora ejecutiva de Laffer Tengler Investments, uno de los fondos con participación en Tesla. “¿Por qué debería importarme cuánto gane él si está cumpliendo con su visión?”, añadió.
Sin embargo, varios accionistas importantes y expertos en remuneración advierten que la propuesta implica un riesgo enorme para los inversionistas. Consideran que el plan viola principios básicos de gobernanza, no solo por su magnitud, sino porque concentra el futuro de Tesla en una sola persona, con conflictos de interés y poder prácticamente ilimitado.
“El consejo está siendo rehén de un ‘CEO superestrella’”, opinó Charles Elson, fundador del Centro Weinberg de Gobernanza Corporativa de la Universidad de Delaware. “La respuesta apropiada sería decirle: ‘Gracias y buena suerte’”.
Entre los inversionistas que se oponen al paquete se encuentran CalPERS, el mayor fondo de pensiones público de Estados Unidos, y el fondo soberano de Noruega, Norges Bank Investment Management, que advirtieron que la propuesta podría diluir el valor de las acciones y no reduce el “riesgo de dependencia” hacia una sola persona.
Durante las negociaciones, Musk habría insinuado que podría dedicar más tiempo a sus otras empresas —SpaceX, xAI y Neuralink— si no se llegaba a un acuerdo favorable. La presidenta del consejo, Robyn Denholm, ha reiterado públicamente el riesgo que implicaría perderlo.
Pese a las críticas, algunos expertos consideran que el plan también alinea los intereses de Musk con los de los accionistas. “La propuesta vincula la compensación al aumento del valor bursátil y obliga a Musk a mantener las acciones por al menos cinco años”, explicó Krishna Palepu, profesor de la Harvard Business School especializado en gobierno corporativo.