A partir del 1 de enero de 2026, el salario mínimo en México volverá a incrementarse. La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) aprobó que el sueldo base pase de 278.80 a 315.04 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte aumentará de 419.88 a 440.87 pesos por día.
Según la Conasami, este aumento se integra por el salario actual más un Monto Independiente de Recuperación (MIR) de 17.01 pesos, sumado a un ajuste del 6.5% para el salario mínimo general. En la zona fronteriza, el incremento será del 5%.
Empresarios ven positivo el aumento, pero con cautela
Roberto Miranda Lagarda, presidente de Canacintra Los Mochis, respaldó el ajuste al asegurar que los ingresos de los trabajadores siguen sin cubrir por completo sus necesidades. No obstante, advirtió que si los precios no se mantienen estables, el incremento podría perder su impacto real.
“Ya se había previsto que durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum estos aumentos serían anuales y estructurados. Como sector empresarial lo apoyamos porque el salario sigue siendo insuficiente”, comentó.
Inflación: el riesgo que podría diluir el incremento
Miranda Lagarda señaló que si los precios suben, el beneficio del nuevo salario podría desaparecer rápidamente.
“De nada sirve incrementar el sueldo si la canasta básica vuelve a quedar fuera del alcance”, dijo.
Además, explicó que la meta es lograr que el salario mínimo cubra el equivalente a tres canastas básicas, aunque esto dependerá del desempeño de la economía en 2026.
Incremento real: impuestos, créditos y educación financiera
El dirigente empresarial también destacó que muchos trabajadores desconocen cómo los descuentos obligatorios afectan su ingreso real: ISR, Seguro Social, Infonavit y Fonacot, especialmente cuando tienen créditos en curso.
“No es que reciban íntegro el aumento; por eso es importante fomentar la educación financiera para entender cómo estos movimientos impactan en el salario neto”, señaló.
Entorno internacional: el T-MEC será clave
Miranda Lagarda agregó que las negociaciones y estabilidad del T-MEC serán fundamentales para sostener una economía equilibrada que permita que el aumento salarial realmente se refleje en el bolsillo de los trabajadores.