Este sábado 19 de septiembre de 2026, en punto de las 12:00 horas, se activaron los sistemas de alerta sísmica como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026, un ejercicio diseñado para evaluar la capacidad de respuesta de la población y reforzar los protocolos de emergencia ante un posible terremoto.
La actividad se llevó a cabo en las 32 entidades del país. Más de 23 mil altavoces fueron activados y la alerta también se difundió mediante radio, televisión y teléfonos celulares compatibles. De acuerdo con las autoridades, el mensaje de emergencia llegó a más de 80 millones de dispositivos.
Una de las prioridades de este ejercicio fue fomentar la preparación dentro de los hogares. Debido a que simulacros anteriores se habían realizado principalmente durante horarios laborales, esta ocasión permitió que las familias practicaran sus planes de emergencia desde casa.
Las autoridades recomendaron considerar en estos planes a niñas y niños, adultos mayores, personas con discapacidad y mascotas, además de establecer rutas de evacuación, zonas seguras y responsabilidades específicas para cada integrante de la familia.
El simulacro contempló cinco escenarios sísmicos en distintas regiones del país. Para la zona centro se planteó hipotéticamente un terremoto de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla, que involucraría a 14 estados.
Una fecha marcada por dos grandes terremotos
El ejercicio también coincidió con el aniversario de dos de los sismos más recordados en la historia reciente de México: el ocurrido el 19 de septiembre de 1985 y el del 19 de septiembre de 2017.
El terremoto de 1985 ocurrió aproximadamente a las 7:19 de la mañana y tuvo una magnitud de 8.1. Su epicentro se localizó frente a las costas de Michoacán y estuvo relacionado con la subducción de la placa de Cocos bajo la Norteamericana. Aunque se originó a cientos de kilómetros de la Ciudad de México, las características del suelo de la capital amplificaron considerablemente las ondas sísmicas y provocaron graves daños.
La cifra oficial de fallecidos por aquel desastre ronda las 6 mil personas, aunque existen estimaciones superiores. Al día siguiente se registró además una fuerte réplica de magnitud 7.6.
En contraste, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 tuvo una magnitud de 7.1 y ocurrió alrededor de las 13:14 horas. Su epicentro se ubicó cerca de Axochiapan, Morelos, en los límites con Puebla, mucho más cerca de la Ciudad de México.
A diferencia del sismo de 1985, el de 2017 fue un movimiento intraplaca ocurrido dentro de la placa de Cocos. Su cercanía con la capital provocó fuertes movimientos y daños en distintos inmuebles de la Ciudad de México, Morelos y Puebla. Las autoridades reportaron 369 personas fallecidas.
Aunque ambos terremotos ocurrieron el mismo día con 32 años de diferencia, sus características geológicas fueron distintas. La coincidencia de fechas no significa que exista una relación entre ambos acontecimientos ni permite predecir cuándo ocurrirá un próximo sismo.
La experiencia de 1985 y 2017 ha reforzado la importancia de contar con construcciones seguras, sistemas de alerta y planes familiares de emergencia. El Segundo Simulacro Nacional busca precisamente mantener estos conocimientos presentes y mejorar la capacidad de reacción de la población ante futuros movimientos telúricos.