Elecciones en Israel: las claves de unos comicios marcados por Netanyahu, Gaza y los ataques del 7-O

Israel se prepara para unas elecciones parlamentarias decisivas el próximo 27 de octubre, las primeras desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. El proceso electoral se desarrolla en medio de una profunda división social y política, mientras continúan las consecuencias de la guerra en Gaza.

Las encuestas anticipan una competencia cerrada entre el bloque encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu y las fuerzas opositoras, que buscan un cambio en la dirección política del país. Entre los principales temas de la campaña destacan la guerra, el servicio militar de los judíos ultraortodoxos y la participación electoral de los ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí.

1. ¿Cómo funciona el sistema electoral israelí?

Israel cuenta con un sistema parlamentario de representación proporcional mediante listas cerradas. Esto significa que los ciudadanos votan por partidos políticos o coaliciones, en lugar de elegir directamente al primer ministro.

La Knéset, nombre del Parlamento israelí, está integrada por 120 representantes. Para obtener escaños, los partidos deben superar el umbral electoral del 3.25% de los votos válidos. La distribución de las bancas se realiza proporcionalmente mediante el método Bader-Ofer, que también contempla acuerdos entre partidos para aprovechar los votos restantes.

Para formar una mayoría parlamentaria se necesitan al menos 61 escaños.

2. Netanyahu y la oposición disputan el control del Parlamento

La contienda electoral está marcada por dos grandes bloques. El primero está encabezado por Netanyahu e integrado por el Likud, los partidos ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso, así como las agrupaciones ultraortodoxas Shas y Judaísmo Unido de la Torá.

Del otro lado se encuentra la oposición, liderada por Gadi Eisenkot y su partido Yashar!, junto con otras formaciones como Beyajad, Israel Beitenu y Los Demócratas.

Los sondeos publicados por distintos medios israelíes muestran resultados variables, sin que exista una ventaja definitiva para alguno de los dos bloques. En este escenario, los partidos árabes Lista Conjunta y Raam podrían convertirse en actores determinantes, al proyectarse que obtendrían entre 12 y 15 escaños en conjunto.

3. La guerra en Gaza, un tema central de la contienda

La ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza continúa siendo uno de los asuntos más delicados del debate público. El conflicto ha dejado más de 74,000 muertos, según las cifras citadas en el artículo original, además de una grave crisis humanitaria.

Sin embargo, el fin de las operaciones militares no ocupa un lugar prioritario en las propuestas electorales. La oposición ha concentrado buena parte de sus críticas en las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamás en octubre de 2023.

Asimismo, los opositores de Netanyahu prometen establecer una comisión de investigación independiente para determinar las responsabilidades por lo ocurrido antes y después de los ataques. El primer ministro, por su parte, se ha resistido a esa iniciativa.

4. El servicio militar de los ultraortodoxos genera divisiones

Otro de los principales puntos de discusión es la incorporación de los judíos ultraortodoxos al Ejército israelí, en un momento en que las fuerzas armadas enfrentan una necesidad adicional de efectivos.

Durante décadas, este sector contó con exenciones relacionadas con el estudio religioso. No obstante, una resolución del Tribunal Supremo en 2024 estableció que sus integrantes también debían cumplir con el servicio militar.

Netanyahu ha evitado aplicar medidas más estrictas contra quienes no se incorporan al Ejército, debido a que los partidos ultraortodoxos son aliados importantes de su Gobierno. La oposición propone modificar esta política, aunque la medida podría enfrentar resistencia dentro de una comunidad que representa aproximadamente el 15% de la población israelí.

5. El voto árabe podría inclinar el resultado

Los ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí constituyen alrededor del 20% de la población y podrían tener una influencia importante si los principales bloques terminan con resultados muy similares.

Sin embargo, la desconfianza hacia las instituciones políticas ha afectado históricamente la participación electoral de esta comunidad, cuyos votos suelen distribuirse entre partidos árabes como la Lista Conjunta y Raam.

Entre sus principales preocupaciones se encuentra el aumento de la violencia criminal y la actividad de grupos mafiosos en sus localidades. Algunos representantes de esta población responsabilizan al Gobierno por no haber respondido adecuadamente a esta problemática.

6. Los jóvenes muestran una inclinación hacia la derecha

El voto de quienes participarán por primera vez también podría influir en el resultado. Una encuesta del Canal 12, realizada en septiembre, señaló que el 74% de los israelíes de entre 18 y 22 años se identifica con la derecha o la centroderecha.

Esta proporción supera el 67% registrado entre la población adulta en general, de acuerdo con el mismo sondeo. Los datos apuntan a una inclinación conservadora entre los nuevos votantes, aunque su impacto final dependerá de la participación electoral y de sus preferencias al momento de acudir a las urnas.

7. Los israelíes que viven en el extranjero buscan participar

La participación de los ciudadanos israelíes residentes fuera del país también forma parte del panorama electoral. Ante las restricciones para votar desde el extranjero, la iniciativa ciudadana Fly & Vote impulsa y financia viajes de regreso a Israel para facilitar que los expatriados puedan ejercer su derecho al voto.

La organización prevé el traslado de al menos 53,000 personas. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Tel Aviv, unos 269,000 israelíes permanecieron fuera del país durante periodos de al menos tres meses consecutivos entre 2023 y 2025.

Entre los motivos señalados figuran la inseguridad derivada de los ataques de octubre de 2023, los conflictos posteriores y el descontento con la situación política, especialmente entre algunos sectores seculares.

El partido Likud intentó impugnar la iniciativa ante la Comisión Electoral Central, argumentando que podría beneficiar a la oposición, pero finalmente retiró su recurso.

Una elección que marcará el rumbo de Israel

Los comicios del 27 de octubre se celebrarán en un contexto de polarización política, tensiones sociales y consecuencias persistentes de la guerra. La distribución de los escaños, el peso de los partidos árabes y ultraortodoxos, así como la participación de los jóvenes y de los ciudadanos en el extranjero, serán factores importantes para determinar la futura composición del Gobierno.

Más allá de quién consiga formar una mayoría parlamentaria, el resultado tendrá implicaciones para la política interna de Israel, la rendición de cuentas por los fallos de seguridad y la orientación del país frente al conflicto regional.

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