Pautas para acompañar la pérdida infantil: el Jardín de Niños de la UAS promueve la honestidad adaptada y la estabilidad emocional frente a la muerte

El duelo en la infancia temprana es un camino profundo que requiere ser acompañado con absoluta ternura, paciencia y claridad. En el marco del taller “El viaje sin regreso”, impartido en el Jardín de Niños de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) por la psicóloga Karla Minerva Gutiérrez Guerra, se ha puesto bajo los reflectores una premisa fundamental para las niñas y los niños: este es un proceso que se debe vivir con amor, sin desespero y con la esperanza de seguir adelante.

La psicoterapeuta familiar compartió que este tipo de talleres buscan orientar y acompañar a los pequeños del hogar cuando sufren una pérdida, con la idea de protegerlos, pero hablándoles siempre con toda la verdad dentro de las posibilidades. Destacó que nunca deben decirse frases como “se fue a dormir” o “está en un viaje largo”, ya que esto solo detona profundas confusiones, miedos al abandono o insomnio en los infantes, dejando de manifiesto que la clave para brindarles seguridad emocional radica en una honestidad adaptada a su edad.

“Este es un taller que aborda las generalidades de la muerte. Nosotros les explicamos que es una etapa como cualquier otra de la vida, algo natural en todos los seres humanos; pero tratamos de hacerlo con un poco de fantasía, cuentos y personajes para volverlo más sensible y empático hacia nuestras infancias, porque sabemos que es un tema fuerte y doloroso, pero también algo que algunos de ellos ya están viviendo”, compartió.

Gutiérrez Guerra refirió que llevar este proceso de la mano con los niños implica comprender que la superación infantil no se parece a la de los adultos, ya que ellos procesan el dolor de forma intermitente, alternando momentos de llanto con juegos espontáneos. Agregó que el camino hacia la aceptación se construye, en primer lugar, al validar todas sus emociones —permitiéndoles llorar, enojarse o expresar sus dudas sin juzgarlos— y al desterrar cualquier sentimiento de culpa, asegurándoles constantemente que nada de lo que pensaron o hicieron causó la partida de su familiar.

“Es importante aclarar que la muerte es algo definitivo, que no es algo reversible; pero también existe la esperanza de que con esos seres queridos conectamos de distintas maneras y que el amor siempre perdura. Ese es el mensaje principal que transmitimos con este taller”, señaló.

Asimismo, la especialista dejó un mensaje para el público en general: la estabilidad en los pequeños se siembra manteniendo firmes sus rutinas diarias de juego, escuela y descanso, lo que les devuelve la sensación de control sobre su entorno. Finalmente, afirmó que el hogar se transforma en un refugio de esperanza a través de la creación de legados bonitos, impulsando actividades significativas como hacer dibujos, escribir cartas o sembrar una planta en honor del ser querido. Por ello, hizo una invitación abierta a atender a la infancia y brindarle mucho amor.

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